viernes, 29 de mayo de 2009

Leer Poesía, ¿cosa de unos pocos?


A quienes nos gusta leer y escribir poesía, con mayor o menor fortuna, nos alegra ver el aluvión de nuevos trabajos que autores y editoriales nos ofrecen esta primavera. Me queda sin embargo una duda, ¿qué público tienen nuestros poemarios? Creo que más bien poco. Ya sé que mis libros, incluido el último, apenas los conocen y leen unos cuantos, la mayor parte familiares y amigos, es algo que tengo asumido. Pero me parece que también los otros tienen un mercado más bien escaso. La poesía ha dejado de ser un género de masas para convertirse en algo que sólo valoran, aprecian y critican unos cuantos, sobre todo en el ámbito universitario y especializado. Hay excepciones, pero si consultamos cifras de ventas, no creo que los libros de poesía se encuentren entre los más vendidos. Es una pena, pero también una realidad. Y eso que no será por falta de poetas. Aquí, en Extremadura, hay muchos, y además buenos (no me incluyo). Y las editoriales nacionales se hacen eco de obras como las últimas de José María Cumbreño, Álvaro Valverde, Basilio Sánchez, Juan María Calles, Elías Moro, Irene Sánchez Carrón..., (que me perdonen los que no menciono, la lista es interminable), exquisitas para todo aficionado que se precie, sin necesidad de que sea licenciado en Filología. A todos nos corresponde la tarea de difundirlas.

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