sábado, 24 de julio de 2010

Al ritmo del verano



Aunque en vacaciones, en teoría, se tiene tiempo para casi todo, ello no deja de ser radicalmente falso. La actividad intelectual parece reducida sólo a la lectura, y el bombardeo de otras ideas, asuntos, proyectos de futuro, excursiones ocasionales (de un día), terminan no dejando tiempo ni espacio mental para retomar los hilos de aquel poemario que dejaba suspendido a finales de la primavera. Otras imágenes y otras vivencias ocupan su sitio. Una tarde en Cádiz, esta semana que ahora acaba, nos reconciliaba con la agradable caricia de la brisa,dejándonos instantáneas tan bellas como las que reproducimos. Ya el viernes, la evasión tenía un nombre, Toy Story 3. Hacerse niño de nuevo es la mejor terapia contra la rutina y el agobio que envenenan nuestra existencia cotidiana de adultos. En el horizonte, confiamos en que pronto, los proyectos ahora dormidos puedan despertar con energía después de este lapso de laxitud y desidia propiciado por el calor.

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