domingo, 1 de abril de 2012

Reflexiones tras cinco años de la Asociación Cultural Norbanova

Se han cumplido cinco años desde la constitución de la Asociación Cultural Norbanova, en marzo de 2007. Se dio a conocer entonces a través de su Sección Editorial, que presentó en la Feria del Libro de Cáceres de aquel año el poemario "El último viaje", tratando de inaugurar una colección de poesía que se constituyera en vanguardia de una programación editorial más ambiciosa con la que se pretendía abarcar todos los géneros y que ahora, transcurrido este tiempo, en gran medida se ha visto desarrollada, o al menos, sentados los cimientos de cara a la continuidad de un proyecto sin otras pretensiones que dar a conocer la cultura mediante las voces de distintos autores, unos más consagrados, cuyo prestigio les avala, y otros, carentes aún de esa proyección pública, pero que también sin duda tienen una oportunidad en este mundo de la creación y de las letras. No han sido pocas las dificultades, pero siempre se quiso que Norbanova fuera una Asociación independiente, por completo al margen y desconectada de cualquier posición política o económica, con idea de mantenerse entretanto le fuera posible conseguir una razonable autofinanciación, apartada de cualquier propósito de obtener beneficio alguno. Con estos planteamientos, parece lógico que cuestiones como la de la distribución de los títulos editados, la expansión más allá de su estrecho círculo de colaboradores represente una ardua tarea. Pero ciertamente, es triste que precisamente por ello se le hayan cerrado muchas puertas y las actividades realizadas no tengan el eco que quizá merecerían tener.  Hay que reconocer que las nuevas tecnologías, y sobre todo Internet, los blogs, las redes sociales, han ayudado mucho, pero sigue siendo insuficiente. No faltan quienes recelan de la falta de profesionalidad de las personas que se embarcan en iniciativas de estas características, de la edición de obras de autores vinculados a la propia Asociación, cuando no de voces noveles y sin recorrido más allá de un ámbito fundamentalmente local. Frente a ello, el entusiasmo que despierta para los propios protagonistas ver impresos sus poemas, sus relatos cortos, sus ilustraciones, entusiasmo que arrastra a su círculo de allegados, enganchando, a través de ellos, a muchas más personas en esto de la literatura y el libro, hemos comprobado que es algo que funciona y justifica el seguir adelante. Al principio, apenas se contaba con tres o cuatro posibles autores publicables, los más inmediatos a quienes constituyeron Norbanova. Hoy, esos han traído a otros, estos otros, a otros más, y el árbol ha visto aumentar sus ramas. El segundo número de la Revista Norbania, previsto para finales de mayo, será un ejemplo de todo lo que estamos diciendo. En él todos los autores serán nuevos. Ninguno participó en el primero ni en las anteriores publicaciones de Norbanova. 

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