domingo, 29 de mayo de 2011

Feria del Libro de Madrid






Acostumbrados como estamos a nuestras Ferias del Libro locales, en las que, aunque cambiemos de ciudad o escenario dentro de la Comunidad Autónoma, el panorama viene a ser prácticamente el mismo: las casetas, las librerías de siempre, la mecánica habitual; frente a ello, tras dar una vuelta por la Feria del Libro de Madrid, inaugurada el pasado viernes, la impresión es muy diferente. Los centenares de casetas, librerías, editoriales, distribuidoras, que se suceden a lo largo del Parque del Retiro, prácticamente abarcan todas las facetas y perspectivas de la literatura y de la edición, y ello es de agradecer para quienes disfrutamos de lo que este mundo apasionante puede ofrecer. No quiere esto decir que las Ferias de Extremadura carezcan de encanto y atractivo. Sin duda lo tienen, pues más allá del ranking de libros más vendidos, de los títulos esencialmente comerciales, la oportunidad de tener contacto con autores menos conocidos y que en principio apenas tienen salida fuera de nuestro ámbito territorial resulta igualmente enriquecedor. La fórmula de las "presentaciones" específicas de las obras, con la ulterior posibilidad de acercarse al escritor creemos que es muy válida y precisamente tiene sentido en estos eventos más reducidos, pues el número de obras presentadas y de autores que diariamente circulan por ellos es también más pequeño. En Madrid todo es distinto. Quizá más impersonal, los escritores se limitan a firmar libros en las diferentes casetas de editoriales y librerías, debiendo aguardar a veces los lectores importantes colas y aglomeraciones, sobre todo si de primeras figuras o nombres mediáticos se trata. El contacto entre ambas partes se antoja estereotipado en la vorágine de las dedicatorias. No se produce una inmediata aproximación a la obra como ocurre con las "presentaciones" que tienen lugar en las Carpas de nuestras Ferias más pequeñas. Cede en mérito de la diversidad, de la universalidad del libro y de sus protagonistas, y también sin duda, del negocio de las letras. La primavera estalla y se desborda en cada uno de los rincones de ese maravilloso pulmón verde que es el Retiro.

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