lunes, 18 de febrero de 2008

Y vino la lluvia de nuevo con su caricia triste


Sin sutura el ojal del agua en los cristales,
prepararse para el miedo,
reconocer en cada gruñido la disnea
a que precipitan los posters de Friedrich,
el misterio de hurgar de nuevo entre las dormidas
algas de la borrasca,
afuera,
cuando se ha extinguido la luz y sobreviven
los colores de la serpiente.


Jesús M. Gómez Flores
De "El Tacto de lo Efímero"; Colección Alcazaba, Diputación de Badajoz, 2002.

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