viernes, 6 de enero de 2012

DE OROPÉNDOLA A NORBANIA. Recuerdos del 6 de enero

Estamos en 2012. Es increíble cómo ha pasado el tiempo y los proyectos, las personas y las historias que se han ido quedando por el camino. Hoy es 6 de enero, día que para los poetas extremeños tiene especial significación por el recuerdo del fallecimiento, hace ya 107 años, del insigne vate José María Gabriel y Galán, oriundo de tierras salmantinas pero tan extremeño como su "Cristu Benditu" y su Guijo de Granadilla, tierra que hizo suya como ninguna. En muchos lugares de Extremadura se le homenajea pues hoy, y en Cáceres es ya una tradición la lectura de poemas ante su estatua, erigida en el Paseo de Cánovas. Ante ella han desfilado a lo largo de los años varias generaciones de poetas y aficionados a la lírica, marcadamente popular, con composiciones propias y del propio Gabriel y Galán, auténtico símbolo que continúa vivo a través de su palabra y su forma de interpretar la poesía, tan apegada a la tierra y a su peculiar forma de hablar. Por nuestra parte, y aunque han tenido dignos e ilustres sucesores, que han sabido interpretar el hilo de ese verso ideal para el rapsoda, para ser recitado, escuchado y agradecido por el pueblo, no podemos terminar sin un recuerdo para aquellos amigos que a través de actos como éste alentaron en nosotros el gusto y el interés por la composición poética, sin renunciar a la investigación de nuevas formas y búsqueda de otros estilos y caminos. Donde quiera que estén, vaya nuestro saludo y cariñoso abrazo para Miguel Serrano Gutiérrez, Edmundo Costillo Marín, el Padre Antonio Corredor, José Canal, Valeriano Gutiérrez Macías... y tantos otros que seguro que se nos olvidan pero que aún no se perdían un 6 de enero, a principios de los noventa, su cita con el mítico poeta de Frades de la Sierra.


Imágenes del acto literario ante la Estatua de Gabriel y Galán en Cáceres, el 6 de enero de 1990.
(Fotos Archivo J.M. Gómez)

Y es que el 6 de enero ha tenido siempre algo especial. Ese mismo día y año al que se refieren las anteriores fotografías, un grupo de jóvenes de Cáceres, interesados por la cultura en general y animados por el espíritu  de rescate de antiguas iniciativas, como la Revista de Extremadura, que también por esas fechas inauguraba su segunda época bajo la Dirección del prestigioso profesor Romano García, tratarán de revitalizar el viejo "Ateneo de Cáceres", que llevaba dormido desde los años treinta, a través de la creación de una Asociación Cultural donde se daría cabida a todo tipo de actividades culturales, abierta, plural, y orientada hacia la sociedad, con un gran protagonismo de los foros, las tertulias y las lecturas literarias. Una pena que la falta de recursos y el escaso apoyo de las instituciones, así como la carencia de una sede física terminasen agotando el proyecto, que no obstante serviría de referencia para empresas posteriores, con mayores medios, que finalmente lograrían hacer realidad la recuperación del espíritu ateneísta cacereño y la entidad en sí, tal como ahora la conocemos. 


   


Portada del número 1 de la Revista de Extremadura (1990) e Invitación para uno de los primeros actos organizados por el Ateneo de Cáceres, basada en las originales de los años veinte, facilitadas por Juan Ramón Marchena de su archivo.

En este camino, unos años antes, se había dejado aparcada por muchos de estos jóvenes que ahora se declaraban ateneístas, la aventura de edición de una Revista que durante un tiempo se había convertido en uno de los referentes de la inolvidable generación universitaria de los años 80 en Cáceres, aquella que alumbraron voces tan autorizadas como las de los profesores Juan Manuel Rozas o Ricardo Senabre desde la Facultad de Letras, pero que también encontraron eco en las demás facultades, entonces repartidas por el casco urbano, huérfanas de un campus como el actual. Precisamente en uno de esos centros, la vieja Facultad de Derecho ubicada en el Palacio de la Generala, se gestó OROPÉNDOLA, Revista de Artes y Letras, publicación que pudo sobrevivir gracias a las ayudas de la Universidad al menos mientras sus promotores cursaban sus respectivas carreras, enriqueciendo junto a otras tan ilustres como Gálibo, Residencia, Alfares, etc., el panorama literario y creativo de esos años irrepetibles. Tras su último número en 1987, algunos de los que participamos en aquella gratificante travesía continuamos conservando el gusanillo de reeditarla alguna vez, aunque fuera para conmemorar algún aniversario o aprovechando alguna ocasión especial. Incluso llegó a diseñarse una hipotética portada para ese número extraordinario que finalmente nunca vio la luz. Ha tenido que materializarse ese deseo de recuperar este tipo de publicaciones al abrigo de otra Asociación Cultural también surgida a primeros de año, el 2007 en este caso, "Norbanova", cuya efemérides tras este primer lustro de existencia se ha visto adornada por la realidad que ahora representa la Revista "Norbania", donde nuevamente han podido aglutinarse voces de todos los géneros y procedencias para ofrecer al lector y al mundo de la cultura en definitiva, el resultado de la inquietud que muchos continúabamos conservando y que nos gustaría seguir transmitiendo de cara al futuro que con el nuevo año 2012 se estrena y que esperamos sea benigno, pese a las dificultades que atravesamos y que golpean con crudeza a tantas familias.  Desde la Asociación Cultural Norbanova, sea éste nuestro granito de arena para mantener viva la ilusión por aprender y disfrutar aprendiendo. 

                                   

 
Imágenes de las Portadas de los números 1 y 5 de Oropéndola (1983 y 1987) y proyecto de portada para número conmemorativo del XX Aniversario, obra de Deli Cornejo. 

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