


Enero me reconcilia otra vez con las calles empedradas de la infancia.
Donde los colores mantienen su ancestral armisticio
y tras las esquinas aún pueden escucharse consejas
que parecían arrugadas para siempre
en el purgatorio de las sombras.
Después de la estupenda acogida del II Encuentro Poético de las dos orillas, que disfrutamos el pasado jueves, volvemos al Ateneo , donde e...
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